Piñera perpetúa el coloniaje al pueblo mapuche con violación de los derechos humanos

58

Vuelve el régimen de Sebastián  Piñera,  por los fueros de la represión,   a manchar de sangre una manifestación pacífica de resistencia de los pueblos originarios del Abya-Yala,  que aman la paz y la vida en abundancia,  que tenía como objetivo expresar solidaridad al originario pueblo Mapuche,  que sigue siendo víctima de los resabios  represivos de un régimen oligárquico neoliberal,  que se quedó anclado en las covachas mortecinas del pinochetismo a través de la policía de Carabineros,  en donde el pueblo es el enemigo público a reprimir.

Aun flotan, en el enrarecido aire de Santiago, las lágrimas de miles de madres que lloran a las asesinadas y asesinados por el excesivo uso de la fuerza de esta policía represiva, que no ha salido de sus metodologías de la sangrienta dictadura de los años setenta, que ha perpetuado en siglo 21  las recurrentes violaciones a los derechos humanos.

No hemos escuchado a la vocera y Alta Comisionada de los Derechos Humanos de  la Organización de las Naciones Unidas ONU, Michelle  Bachelet, pronunciarse al respecto, considerando que ella misma fue una de las víctimas de esa filofascista dictadura.

Hoy, nuevamente la policía  de Carabineros vuelve a asesinar a la defensora y activista de derechos humanos, abogada Denisse Cortez, en las movilizaciones del lunes 11, donde también fueron detenidas más  de cien personas y dejó un saldo de gente herida.

Así es de perverso, insensible e inhumano es el neoliberalismo que ha respondido con represión  el levantamiento de los adolescentes, jóvenes, mujeres, hombres de las diversidades socioculturales, sexogenéricas  que demandaron la  conquista  y pleno ejercicio de derechos fundamentales en octubre de 2019.

El 10 de octubre, vuelve a inscribir un nefasto accionar  la fuerza pública chilena que cuida y precautela celosamente el poder, mientras la represión no para. Que pretende, además, silenciar y callar una lucha histórica del pueblo Mapuche, considerado un permanente objetivo a reprimir por el Estado-Nación. Que ha destapado un acumulado de violaciones, en donde se ha despojado al hermano pueblo originario Mapuche de su territorio ancestral, de su cultura material, pero que no ha podido arrancar su lucha, su resistencia y el derecho de vivir en paz.

Ergo, allí  radica la enorme importancia de la Convención Constituyente, que está  en proceso de construcción  de una nueva Carta Magna, que se convertirá en un gran paraguas de inclusión, que le permita al pueblo de Chile un futuro de esperanza, de justicia social, que desmantele las estructuras represivas y reorganice la policía  de Carabineros.

Tiene que ser extirpado el odio, la criminalización de la justicia, la persecución política  selectiva, que la bronca de los “cabros y cabras” (adolescentes) en defensa permanente de la paz y la vida no quede ignorada, ni que  la represión quede en la impunidad.

El odio y rezagos  xenófobos  del traumático hecho colonial no puede permanecer incólume.

Condenamos y repudiamos el asesinato de Denisse. Estamos muy indignados porque la represión y el miedo intentan callar la defensa de derechos.

Conminamos y exhortamos  al Ministerio público  chileno a  que se realice una profunda investigación  y se determine a los autores intelectuales y materiales de este asesinato que expresa una vulneración recurrente a los derechos humanos.

Denunciamos ante la comunidad internacional, organizaciones  sociales populares, estas nefastas  violaciones.

Chile sigue, la lucha continúa, mientras en la  neblina que envuelve las alamedas de libertad de hombres y mujeres nuevos y nuevas, resuenan los PandoraPapers que envuelven al presidente chileno. La Fiscalía del país ha  iniciado la investigación  de estos fondos Offshore. Mientras la gente grita: renuncia Piñera, fuera Piñera represor.

Por verdad, memoria y justicia.

Esta  vez la policía  carabinera no ha sacado ojos, pero sigue abundando en el excesivo uso de la fuerza. Toda nuestra solidaridad a la familia de Denisse Cortez, a sus padre y madre, a la comunidad de defensoras y defensores de derechos humanos, al pueblo que tiene que seguir luchando, aunque el frío muerda y los chacales de la muerte cumplan el libreto neoliberal.

Chile tiene el derecho de vivir en paz y que los crímenes y delitos de lesa humanidad  no rayen en la impunidad.

________________________________________________________

Luis Ernesto Guerra Analista político ecuatoriano y activista de Derechos Humanos

Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor/a

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí