El encuentro en Mar-a-Lago entre Benjamin Netanyahu y Donald Trump, de diciembre pasado, no fue un mero episodio diplomático, sino la ratificación pública de una estrategia de larga data: la desestabilización sistemática de la República Islámica de Irán. Como analizábamos en un artículo anterior, Washington ha externalizado tradicionalmente la presión militar hacia Israel, utilizando a su aliado como proxy de alto riesgo. Sin embargo, el teatro de operaciones ha mutado. Lo que hoy presenciamos en las calles de Teherán y otras ciudades iraníes no es un levantamiento espontáneo, sino la materialización de una guerra híbrida cuidadosamente orquestada, donde las protestas económicas legítimas son secuestradas y amplificadas para servir a un objetivo geopolítico: erosionar la soberanía iraní desde dentro.
Las protestas que comenzaron a fines de diciembre de 2025 tienen un origen material innegable: la severa devaluación del rial, una inflación galopante y el deterioro del poder adquisitivo, agravados por décadas de sanciones asfixiantes. Como señala Ibrahim Majed[i], «la sociedad iraní no se está movilizando para derrocar al régimen; está exigiendo alivio económico»[ii]. El propio Gobierno iraní, encabezado por el presidente Pezeshkian, reconoció la legitimidad de estas demandas e inició reformas, como el cambio en la dirección del Banco Central.
No obstante, rápidamente se produjo una transición siniestra. Las manifestaciones pacíficas fueron infiltradas por elementos armados que incendiaron mezquitas, bancos, clínicas y estaciones de autobuses, y llegaron a asesinar a civiles y agentes de seguridad. Como documenta Amirreza Abbasi[iii], «células durmientes del Mossad y la CIA han operado en modo activo… incendiando… y aterrorizando a la gente común»[iv]. Este patrón no es casual; responde a un guion de desestabilización que busca transformar el malestar social en caos inmanejable, creando la narrativa de un «régimen al borde del colapso» que justifique intervenciones más agresivas.
La mano extranjera en esta escalada es descarada. Desde Maryland, Reza Pahlavi, hijo del último Sha, llamó abiertamente a la insurrección y a «ocupar los centros urbanos», actuando como megáfono de los intereses que lo patrocinan[v]. Su alineación con el régimen israelí es de larga data, incluyendo visitas a Tel Aviv y reuniones con Netanyahu, como detalla un análisis de Press TV[vi]. Pahlavi es, en palabras del propio medio, un «peón» en un juego diseñado desde Washington y Tel Aviv para revivir la fantasía de un «cambio de régimen»[vii].
En el plano oficial, las amenazas han sido explícitas. Donald Trump advirtió que «acudiría al rescate» de los manifestantes y no descartó ataques aéreos, mientras anunció hace unas horas un arancel del 25% a cualquier país que comercie con Irán[viii]. Paralelamente, altos funcionarios israelíes como Itamar Ben-Gvir publicaban mensajes directos en persa instando a la caída del liderazgo iraní. Esta coordinación retórica y operativa confirma lo que el embajador Chas Freeman señalaba en una entrevista: las protestas «serán aprovechadas de inmediato por actores externos, en este caso Israel y Estados Unidos»[ix].
La estrategia desplegada es un compendio de tácticas de guerra híbrida, muchas de ellas esbozadas en manuales estratégicos occidentales como el informe «Which Path to Persia?» del Centro Saban de Brookings (2009). Se combina:
1. Guerra económica máxima: las sanciones, descritas por Mohd Azmi Abdul Hamid como «castigo colectivo», buscan crear las condiciones de malestar que luego son explotadas[x];
2. Operaciones encubiertas y cibernéticas: Irán anunció haber repelido un masivo ciberataque DDoS de más de 120 mil fuentes[xi]. Simultáneamente, se desarticularon células armadas y se arrestaron individuos que usaban Inteligencia Artificial (IA) para crear caos digital[xii];
3. Guerra de información y manipulación narrativa: los medios afines amplifican selectivamente la violencia, presentándola como una revuelta popular unánime contra el sistema, mientras omiten el contexto de la coerción externa y el sabotaje. Como apunta Alastair Crooke, existe un esfuerzo por crear «la ilusión de que Irán está a punto de implosionar internamente»[xiii].
Este enfoque multifacético busca, en esencia, desgastar la resiliencia del Estado iraní, forzándolo a dedicar recursos a la seguridad interna en detrimento de su proyección regional.
Frente a esta ofensiva, Irán no es un actor pasivo. Su respuesta ha sido dual: por un lado, abrir canales de diálogo para las demandas económicas legítimas; por otro, una contundente respuesta de seguridad contra lo que el canciller Abbas Araghchi calificó de «guerra terrorista»[xiv]. Las instituciones iraníes, desde el Ejército hasta el Parlamento, han cerrado filas en torno al Estado, denunciando la injerencia extranjera.
El gran peligro de esta estrategia de desestabilización, como advierten varios analistas, es la pérdida de control y la escalada involuntaria. Douglas Macgregor señala que una guerra abierta con Irán arrastraría a los Estados Unidos a un conflicto regional devastador[xv]. Ibrahim Majed (2026) plantea el dilema estratégico: cualquier ataque serio contra Irán desencadenaría represalias que podrían «incendiar todo el sistema» global, arrastrando a China y Rusia y colapsando los mercados energéticos[xvi]. Seyed M. Marandi advierte que, si se percibe una amenaza existencial, la postura nuclear de Irán podría cambiar[xvii].
Las protestas en Irán son el síntoma de una crisis económica real, pero también el campo de batalla elegido por una coalición de intereses –estadounidenses, israelíes y monárquicos nostálgicos– para reactivar un manual de «cambio de régimen» que lleva décadas mostrando su ineficacia. Como concluye Mohd Azmi Abdul Hamid, «lo que se derrumba hoy no es Irán, sino la credibilidad de un orden global que privilegia el poder sobre la ley»[xviii].
La instrumentalización del sufrimiento económico de un pueblo para fines geopolíticos no solo es moralmente reprobable, sino estratégicamente miope. En lugar de producir sumisión, la presión externa extrema ha tendido históricamente a fortalecer la cohesión nacional iraní. Continuar por este camino no acerca a Washington ni a Tel Aviv a sus objetivos; solo aumenta el riesgo de una conflagración regional cuyas consecuencias, económicas y humanas, serían catastróficas y globales. El verdadero «colapso» que se vislumbra no es el de la República Islámica, sino el de una hegemonía que, en su declive, recurre a la desestabilización caótica como sustituto de una diplomacia que ya no sabe practicar.
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Jaime Alberto Demedio Quesada Cubano, comunicador y analista de medios digitales
[i] Majed, I. [@ibrahimtmajed]. (2026, 1 de enero). Irán en la mira: las protestas económicas y la estrategia de desestabilización de Estados Unidos e Israel [Hilo de Twitter]. X. https://x.com/ibrahimtmajed/status/2006727449103491427
[ii] Idem.
[iii] Abbasi, A. (2026, 11 de enero). Derrotado en la guerra, el enemigo abre un nuevo frente: Análisis de los disturbios con apoyo extranjero en Irán. Press TV. https://www.presstv.ir/Detail/2026/01/11/762187/defeated-war-new-front-enemy-unpacking-foreign-backed-riots-iran
[iv] Idem.
[v] Press TV. (2026, 11 de enero). Detrás de los disturbios: el nexo Israel-Pahlavi y la ilusión del «cambio de régimen» en Irán. https://www.presstv.ir/Detail/2026/01/11/762193/behind-riots-israel-pahlavi-nexus-delusion-regime-change-iran
[vi] PressTV. (2026, 1 de enero). Irán frustra uno de los mayores ciberataques contra infraestructura de comunicaciones: Ministro. https://www.presstv.ir/Detail/2026/01/01/761673/Iran-cyberattacks-Sattar-Hashemi-communications-infrastructure-Behzad-Akbari-DDoS-
[vii] Press TV. (2026, 11 de enero). Detrás de los disturbios: el nexo Israel-Pahlavi y la ilusión del «cambio de régimen» en Irán. https://www.presstv.ir/Detail/2026/01/11/762193/behind-riots-israel-pahlavi-nexus-delusion-regime-change-iran
[viii] ESRT. (2026, 12 de enero). Trump anuncia un arancel del 25 % a «cualquier país que haga negocios» con Irán. https://esrt.space/actualidad/581856-trump-anuncia-arancel-iran
[ix] Diesen, G. (2026, 9 de enero). Alastair Crooke: Decadencia, irracionalidad y guerra contra Irán https://www.youtube.com/watch?v=TQzdCaxiWjg.
[x] Hamid, M. A. A. (2026, 12 de enero). El manual agotado: cómo Estados Unidos y su aliado sionista no han logrado desestabilizar a Irán. Press TV. https://www.presstv.ir/Detail/2026/01/12/762221/the-exhuasted-playbook-how-us-israel-failed-destabilize-iran
[xi] PressTV. (2026, 1 de enero). Irán frustra uno de los mayores ciberataques contra infraestructura de comunicaciones: Ministro. https://www.presstv.ir/Detail/2026/01/01/761673/Iran-cyberattacks-Sattar-Hashemi-communications-infrastructure-Behzad-Akbari-DDoS-
[xii] NewRulesGeo [@NewRulesGeo]. (2026, 12 de enero). 🚨🇮🇷Iranian Security Forces Hunt Mossad Agents As Police Falls To Terror Attacks [Mensaje en Telegram]. Telegram. https://t.me/newrulesgeo/1312
[xiii] Diesen, G. (2026, 9 de enero). Alastair Crooke: Decadencia, irracionalidad y guerra contra Irán https://www.youtube.com/watch?v=TQzdCaxiWjg.
[xiv] ESRT. (2026, 12 de enero). «Realmente sorprendente»: Canciller iraní sobre ataques de manifestantes contra mezquitas. https://esrt.space/actualidad/581837-sorprendente-canciller-irani-ataques-manifestantes-mezquitas
[xv] Diesen, G. (2026, 6 de enero). Douglas Macgregor: Guerra sin estrategia – Hoy Venezuela, ¿mañana Irán? https://www.youtube.com/watch?v=smyhRiTQttw.
[xvi] Majed, I. [@ibrahimtmajed]. (2026, 11 de enero). El dilema estadounidense en Irán: decisiones estratégicas y consecuencias globales [Hilo de Twitter]. X. https://x.com/ibrahimtmajed/status/2010358965998166134
[xvii] Diesen, G. (2026, 29 de diciembre). Netanyahu en EE. UU. para vender la guerra con Irán https://www.youtube.com/watch?v=pyO4bgob49Y.
[xviii] Hamid, M. A. A. (2026, 12 de enero). El manual agotado: cómo Estados Unidos y su aliado sionista no han logrado desestabilizar a Irán. Press TV. https://www.presstv.ir/Detail/2026/01/12/762221/the-exhuasted-playbook-how-us-israel-failed-destabilize-iran








