Declaración Pública del Grupo académico de Estudios Avanzados por las Infancias Vulneradas (GEA-IV)

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El Grupo académico de Estudios Avanzados por las Infancias Vulneradas (GEA-IV), manifiesta su repudio frente a la intervención militar por parte del gobierno del presidente de los Estados Unidos Donald Trump, en la República Bolivariana de Venezuela, el reciente 3 de enero 2026 y que tuvo por objetivo el secuestro del presidente  Nicolas Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores. Dicho secuestro ha costado la vida de más de 80 personas; la mayoría civiles, producto de bombardeos a bases militares y sitios estratégicos en varias ciudades de Venezuela. Todo ello ocurrió después de un período de cuatro meses de acoso militar en el mar Caribe (agosto-diciembre 2025) y que dejó más de cien muertes por ejecuciones extrajudiciales bajo el pretexto de frenar el narcotráfico. Posteriormente, las propias declaraciones del presidente Trump y de sus colaboradores, así como las acciones ya planificadas, muestran con amplia claridad que su interés en Venezuela es tomar el control del petróleo, los yacimientos auríficos y las tierras raras. Eso convierte su gesta belicosa e ilegítima, en una injerencia imperialista y colonialista por la vía del uso de la fuerza militar y constituye un peligro inminente para América Latina.

En efecto, la situación actual en Latinoamérica es de suma gravedad porque Trump, seguirá avanzando y agrediendo a nuestros vecinos. Así lo ha declarado hasta hoy después de invadir Venezuela amenazando con intervenir en Colombia, Cuba, México, Panamá, Nicaragua y en cualquier otro país que considere su adversario o presente un particular interés geopolítico o económico. No olvidamos que América Latina y el Caribe han vivido períodos de guerras, dictaduras, derrocamientos, desestabilización política; muchos de estos dolorosos procesos han sido propiciados, organizados y financiados por los Estados Unidos contra líderes que han buscado establecer plena soberanía en la explotación de sus recursos naturales.

Hoy, el gobierno de Estados Unidos ha violado todas las normas del derecho y de la convivencia internacional vigentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial y retoma  la Doctrina Monroe en América Latina, la que nunca ha abandonado. El Presidente Trump no sólo ha violado la soberanía del pueblo venezolano, el derecho a la autodeterminación de los pueblos, las normas internacionales de expatriación y detención, el derecho a la dignidad de todo detenido; sino que además, declaró que pretende gobernar al pueblo venezolano haciendo de Venezuela un protectorado de Estados Unidos. Con ello, introduce una probabilidad casi segura de una guerra civil con el consecuente éxodo masivo de la población causando daños y secuelas irreparables en la población infantil y en países vecinos.

Trump ha omitido, además, que América Latina fue declarada Zona de Paz y una región libre de armas nucleares mediante el Tratado de Tlatelolco en 1967 y ratificado por la Celac en múltiples instancias.

Es por eso que, más allá de la ideología de cada gobernante, como académicos de varios países, guiados por las normas y tratados internacionales que permiten la convivencia pacífica entre naciones, rechazamos el ilegítimo uso de la fuerza militar y de la injerencia extranjera para derrocar gobiernos. Además, consideramos un peligro y amenza constante para la sociedad toda, los medios de presión utilizados mediante guerras híbridas (bloqueos económicos, sabotajes, sanciones políticas, enjuiciamientos construídos, congelamiento de activos, guerras mediáticas, paramilitarismo y otros). En el mismo sentido del derecho, consideramos que el caso de Venezuela sienta un gravísimo precedente para Latinoamérica y el Caribe, donde en algunos países los niños y niñas siguen pagando el costo y las secuelas de prolongadas agresiones y sanciones políticas. Consideramos también las múltiples consecuencias para la vida de cientos de miles de niñas y niños a causa del genocidio en Gaza, Sudán y otras guerras presentes en el mundo.

Atendiendo a lo anteriormente expuesto, reaccionamos rechazando la brutal injerencia de Estados Unidos que introduce nuevamente en América Latina la posibilidad trágica de una guerra de invasión y/o guerra civil. Ante todo, nuestra región necesita que niñas y niños puedan vivir y crecer en paz, lejos de los flagelos de la pobreza, el analfabetismo, la malnutrición, el trabajo infantil, la explotación sexual -entre otros flagelos que ya están presentes en varios países de la región-; por lo mismo, las infancias requieren de políticas adaptadas de asistencia y protección y no de más violencia colonial e imperial.

Doctora María Angulo Chilena, directora del Grupo de Estudios Avanzados por las Infancias Vulneradas

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